viernes, 17 de noviembre de 2006

Viernes, 17 de noviembre

Por fin las temperaturas han subido: ¡estamos a 1,5ºC!. Sin embargo, quién me iba a decir a mí que iba a echar de menos el frío. Ha empezado el día nevando y después no parado de llover. La mezcla de agua y nieve es como si se hubiera derramado un millón de toneladas de horchata granizada a tus pies, y caminar así se convierte en una tarea harto complicada.

Hoy es un día de novedades. Empezemos por las gratas. He experimentado el rito de la sauna nórdica y no tiene nada que ver con lo que mi subconsciente imaginaba: unos cuantos tíos en bolas y sudando a lo bestia. Para empezar, me he sentado al lado opuesto al del calentador con piedras donde se echa el agua que genera la corriente de vapor a 100ºC. ¡Craso error, la corriente va directa justo ahí donde me había ido a sentar!. Para continuar, el finés de turno -que te ve la cara como de que se te acaba el aire- resulta que disfruta con ello, con lo que echa aún más agua. Luego te dicen que te quedas relajado, nuevo y feliz... ¡pues claro, piensas que has sobrevivido a una especie de asadsinato!



Después hemos cenado platos típicos del país: cerveza casera (está muy rica, sólo que no la dejan fermentar lo suficiente), filetes de reno (si Papa Noel no viene este año, no le digáis a los niños que es por mi culpa por habernos zampado a sus renos), frutas del bosque y vino español (Sangre de Toro de Torres con un toro de plástico como subvenir...¡estos guiris!).

Ahora toca la novedad menos grata... mi abuelita está bastante mal. Desde aquí un beso y mi plegaria para que se recupere.

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