lunes, 27 de noviembre de 2006

Sábado, 25 de noviembre

Aunque mi idea era haber subido al norte mi último fin de semana en Finlandia para practicar alguna actividad de las típicas de invierno por estos lares, a saber, trineo con Husky, o con renos, o hacer algo de country-sky. Sin embargo, como ésta es mi última semana, el dios Odin del norte se ha decidido a aguarme la fiesta enviando temperaturas altas (de 2º a 5ºC, tampoco creas que muy altas) y lluvias que hicieron desvanecerse la idea.





Así las cosas, a última hora, decidimos cambiar el rumbo e ir hacia el sur, pero empezando por la vista al zoo ártico de Ranua que está más bien al norte. Después de llegar allí, prácticamente no se veía nada, con lo que optamos por pasar la noche en el mismo pueblo de Ranua, pueblucho que yo juraría que es donde se rodó Doctor en Alaska. Como describir el lugar: renos por la carretera, todo el pueblo nevado y un hostal de madera pequeño y pintado de granate, como todas las casas típicas del sur de Laponia.


El lugar tiene que ser idílico en verano, al lado del lago, con su embarcadero, su sauna, las flores, etc, pero en invierno, poco se puede hacer en un sitio así. Bueno, caminar sobre las aguas... congeladas.


El zoo de Ranua merece la pena verlo, de hecho, es la única cosa se puede visitar en invierno en un radio de nos 200 km. La figura de blanco os aseguro que no es un teleñeco, ni el yeti, ni un amigo de supecoco, es un buho nival. También había águilas, halcones, castores, jabalíes, osos polares, osos pardos, lobos, linces y un sin fin de animales preciosos y normalmente con bastante espacio.



Probablemente los animales más típicos sean los renos y los alces. Estos últimos impresionan porque son tan grandes como un caballo, pero dóciles y tranquilos para ser animales salvajes. Además de verlos en el zoo, se ven en la carretera y de hecho hay que tener cuidado. Al año mueren unos 100 alces por accidentes de tráfico, y chocar contra esa mole no tiene que ser una experiencia nada agradable.

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